Muchas personas invierten en un buen aceite de oliva virgen extra, pero sin darse cuenta lo almacenan de forma que pierde parte de sus aromas y cualidades antes incluso de terminar la botella.
La buena noticia es que conservar correctamente un AOVE resulta muy sencillo y únicamente requiere prestar atención a cuatro factores.
La luz es uno de sus mayores enemigos
La exposición continuada a la luz acelera la oxidación del aceite.
Por este motivo, las botellas oscuras o los envases opacos son los más adecuados para conservarlo.
Una botella transparente puede resultar muy atractiva desde el punto de vista estético, pero deja pasar una cantidad importante de luz que termina afectando a la calidad.
Lo recomendable es guardar el aceite dentro de un armario o despensa.
El calor acelera el deterioro
El aceite no debe almacenarse junto al horno, la vitrocerámica o cualquier fuente constante de calor.
La temperatura ideal de conservación suele situarse entre los 15 y los 22 grados.
No es necesario refrigerarlo.
De hecho, introducirlo en el frigorífico provoca que algunos componentes naturales se solidifiquen temporalmente. Aunque posteriormente recupera su estado normal, no es la mejor opción para el consumo habitual.
El aire también influye
Cada vez que abrimos una botella entra oxígeno.
Por eso es recomendable mantener siempre bien cerrado el envase y evitar dejarlo abierto mientras cocinamos.
Si compramos formatos grandes, una buena práctica consiste en rellenar una aceitera pequeña para el uso diario y conservar el resto perfectamente cerrado.
¿Caduca el aceite?
Más que una fecha de caducidad estricta, el aceite posee una fecha de consumo preferente.
Con el paso del tiempo va perdiendo intensidad aromática y parte de sus atributos sensoriales.
No significa que deje de ser apto para el consumo, pero sí que probablemente ya no ofrecerá la misma experiencia gastronómica.
Los recipientes adecuados
Los materiales más recomendables son:
- Vidrio oscuro.
- Acero inoxidable.
- Latas alimentarias.
Todos ellos protegen mejor el contenido frente a la luz y ayudan a mantener sus características durante más tiempo.
Pequeños hábitos que marcan la diferencia
Conservar correctamente un aceite de oliva es una forma de respetar el trabajo realizado desde el olivar hasta la almazara.
No requiere grandes esfuerzos, únicamente pequeños gestos cotidianos que permiten disfrutar durante más tiempo de todos sus aromas y matices.

